Jugamos a Blood Rage

El ansia viva (o hype) es lo que provoca que muchas veces nos decepcione una película, un vídeojuego, o un juego de mesa; en mi caso ha sido Blood Rage.
Unas miniaturas espectaculares, una temática súper atrayente y los comentarios por todos lados de que es un gran juego despertaron mi vena plastiquera, pudiendo haber llevado al suicidio de nuevo a mi tarjeta de crédito, aunque después de leer que la mecánica es muy “euro” empezaron a saltarme todas las alarmas.

Miniaturas Blood Rage
Miniaturas espectaculares

Blood Rage en un juego de mesa de 2 a 4 jugadores donde cuatro clanes vikingos entran en disputa por conquistar territorios durante el Ragnarök (la batalla del fin del mundo) y llegar así al Valhalla obteniendo la gloria de los dioses… La releche vamos. Los jefes de los cuatro clanes (Pirakas, Bea, Raúl y yo) nos juntamos en Cuarto de juegos dispuestos a sacarnos los ojos.
El juego se divide en tres fases, donde al principio de cada una de ellas haremos un draft con las cartas de habilidades: repartimos 8 cartas a cada jugador, que escoge una y pasa el mazo al jugador de su izquierda y se continúa hasta tener seis cartas cada uno. Éstas nos darán ventajas para luchar, mejorarán muestras acciones, encontraremos misiones que nos darán puntos de victoria, etc.
En tu tuno empezarás con 6 puntos de acción (que podrás mejorar) pudiendo conquistar, saquear y/o bajar cartas de tu mano para mejorar o activar misiones. Las misiones, por ejemplo, nos pedirán cosas como que saqueemos una ciudad, o llevar a determinados guerreros al Valhalla (matarlos, básicamente) para conseguir puntos de victoria.

Tablero Blood Rage
Midgard en detalle

Durante el saqueo a una ciudad los clanes adyacentes pueden entrar en disputa para intentar ganarlo. Cada jugador deberá bajar una carta de combate con una serie de puntos (y alguna que otra habilidad especial) que sumará a los puntos de sus tropas para llevarse la victoria. Así durante tres fases, entre las cuales recuperaremos todos los guerreros que haya en el Valhalla.
No creo que Blood Rage sea un mal juego ni mucho menos, pero no soy su público o me pilló en un mal día, no lo sé, pero el juego no me transmitió esa sensación épica que se supone que tendría que tener. El draft de cartas se me hizo muy largo y pesado provocado también porque, al ser la primera partida, no tienes muy claro qué hace cada carta ni que estrategia seguir.
El juego, eso sí, en mesa queda espectacular: un tablero bonito y unas miniaturas maravillosas ¿que se pueden cambiar las miniaturas por cubitos para abaratar el precio? pues sí, pero oye, si te lo puedes permitir y te gusta el juego, lo vas a disfrutar como un enano.

En fin Pilarín, que Blood Rage me ha decepcionado (altas expectativas) pero si un día vuelve a surgir otra partida, no me importará volver a sentarme a la mesa para ver si definitivamente no me gusta el juego, o si simplemente fue una mala noche donde el ansia de tirar dados pudo a la estrategia y a los puntos de victoria.

Nos vemos en el Valhalla (cromados y relucientes)

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